Su aspecto juvenil y virginal hace referencia a su vocación especial como Madre de Jesús y como Madre de la Iglesia. En el pedestal se encuentran el Libro de la Vida y la representación de la Iglesia. Estos símbolos ponen de manifiesto su papel como «Madre de la Iglesia»: María acompaña a los fieles en su camino de fe y los conduce hacia Cristo, el origen de la vida.
